hoy madrid está llovida, gris, congelada, saturada de coches, plagada de caras largas, fruncidas, amarillentas; suelas gastadas, dobladillos empapados, abrigos salpicados de barro, etc
sin embargo hoy, lo que me ahoga es la dicha:
el hombre del gas, el que se mueve de puerta en puerta recogiendo los dígitos mágicos que transforman el calor en facturas, ese, al abrirle la puerta de mi hogar, me ha saludado y me ha preguntado si están mis padres en casa, o algún mayor de edad...
solo pude gritar un gran YEAH!
Domingo Hernández: Salir sin guardar.
Hace 1 semana
